Fragmento de mi entrada "Diario de tus instintos olvidados".

Y a solas, cada cuerpo compone su réquiem.Un llanto por la mitad perdida. Una lágrima por cada gota de sudor compartida. Una SONRISA por cada risa que inundó la partida.

El acto desesperado de amar lo que no tenemos. El acto desesperado de amar.
Amar desesperados ese acto.
Y desesperados sucumbir al amar.

(Fragmento de mi entrada "Diario de tus instintos olvidados".)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Quiero ver arder Pagggís



Antes me he puesto ha buscar una foto concreta para un amigo en un álbum mío, sí, un álbum, de esos que aun guardan fotos de las de antes. De esas pequeñas, brillantes, que al cogerlas tenía que andarme con cuidado porque se quedaban las marcas de mis dedos, esas que por muy absurda que fuese la imagen, por ser así, le daba un halo de importancia. Ahora sigo haciendo las mismas fotos absurdas, pero ahora en mi ordenador, parecen aun más absurdas.

El caso es que, en ese mismo álbum, estaban las fotos de cuando fui a París. Me he visto el álbum entero. No me acuerdo cuantos años tendría. Puede que 15, puede que 16, no me acuerdo. Demasiado tierna.
Pero me acuerdo de lo importante, me acuerdo de París.

Siempre ha sido una ciudad que me ha gustado, supongo que era de esperar. Me acuerdo de aterrizar allí y solo oír el castañeo de mis dientes. El cielo estaba encapotado. Que no gris. Era una especie de azul antipático. Un azul que me gustó. Llovía. Supongo que era de esperar.

Recuerdo sus calles. Sacadas de algún cuadro. Casas parisinas. Preciosas. Silenciosas. Altas. De colores blancos, grises, negros y azules antipáticos.

Recuerdo sus cafés, estrechos, alargados. Con unas cuantas mesas, redondas -me gustan las mesas redondas- con 2 o 3 parisinos bebiendo café.
No me gusta el café. Pero me gusta su simbología.

Recuerdo el Sena. Lánguido. Indiferente, cruzando esa magnífica ciudad, siendo él por causa y efecto, también magnífico. Ni se inmutó cuando le tiré piedras. Ni le inmuta que miles de parejas se juren amor eterno en su lomo.
Me recuerdo mirando esas barcas llenas de promesas de vida, me recuerdo mirándolo con un sentimiento incierto, curiosidad pensaría aquella Sara. Envidia diría la Sara de hoy.
Ganas diría.

Recuerdo a la Gran Señora. A la Torre Eiffel. Lo que más recuerdo de ella es lo GRANDE que me pareció. Al igual que hace dos años vi la MonaLisa y me pareció -estoy hablando de tamaño- un poco decepcionante, siempre me había imaginado un cuadro medianamente grande, resulta que no, que es muy pequeña. Pero cautivadora.
Me gusta que las cosas no sean como yo creo que son. Aun conservo algo que la gente nunca debería perder, la facultad de dejarse sorprender por la vida. Sorpréndeme.

Recuerdo a los parisinos. Los recuerdo mirándome porque hablaba muy alto ¿Yo? Son silenciosos. Van por las calles hablando con sus compañeros, y yo quería seguir aprendiendo francés, pero no me lo ponían fácil hablando para el cuello de sus camisas. Lo curioso es que el otro le oía. Me recuerdo pensando que los españoles somos gritones y sordos. Me gustó el silencio de París. Me gustó sus susurros.

Recuerdo mirando a la gente. No son muy diferentes a nosotros. Quizás sonríen un poco menos. Quizás sea la cultura, que justo las personas que vi no tenían por qué sonreír, que sea por el tiempo, que sean tonterías mías.
Había franceses muy dandee, con sus sombreros y gabardinas esperaban a cruzar la calle, morenos sin sonreír pero sin perder una gota de belleza.
Había parisinas muy guapas con el pelo liso, largo rubio, mirada clara, como esculpidas en mármol. Supongo que para ellos lo normal, supongo que como cuando nosotros nos encontramos con gente del norte, también nos miran, cabelleras oscuras, onduladas, ojos oscuros y tez también.
Diversidad, que se dice. Me gusta esa palabra, diversidad.

Recuerdo la música. Había muchos músicos por la calle. De negro. Con gabardinas, de nuevo.Mas de uno. Juntos. Violines, chelos, pianos. Ensimismados. La magia de la música por supuesto. Me encantan los estuches de violines forrados de terciopelo negro abiertos en mitad de la calle. Cerrados conservan la música en silencio, abiertos esperan ansiosos un gracias.
Y cuando aun no he logrado quitarme la melodía, giras la calle y el viento te trae otra.
Unos metros más allá, otro estuche de terciopelo negro al que voy a darle las gracias.

Todo tan azul antipático, tan bohemio, tan magnífico, tan diverso, tan susurrante, tan... Pagggís. Me encanta.

Pero todo esto lo recuerdo patidifusamente.
Ahora tengo unas ganas infinitas de irme a París.
De dar a "comprar" a un billete de ida y vuelta por 60 euros. Se que no le voy a dar. Cobarde. Pero eso me hace desear aun con más ganas comprarlo... Lucha épica en mi interior.

Quiero volver a París.
Quiero ir con plena consciencia de mí.
Con mi cámara, con mi lienzo, con mi cuaderno, con mi música.
Quiero callejear y pintar a una anciana en los Campos Eliseos mientras da de comer a las palomas, españolas, seguro. O a una pareja de la mano caminando, susurrando, como siempre y titularlo "Con las ganas".
Quiero entrar en un café, pedirme uno a sabiendas que no me lo voy a beber, y sentarme a ver si pasa Amèlie. Robaré una Vespa. Verde.
Quiero escuchar Imagine de John Lennon mientras ando en bibicleta alquilada.
Quiero sentarme a escribir en frente del Louvre.
Quiero sentarme en todos los sitios, ninguno en concreto, y ver la gente pasar.
Quiero ver ponerse el Sol, y que la Torre Eiffel me interrumpa la visión.
Quiero ver arder París... Pagggís.

4 comentarios:

  1. gracias gracias !
    me alegro que te guste mi blogg y lo que escribo.
    Espero que con ellos consiga remover con ellos
    sentimientos en nuestro interior!
    como llegaste a mi blogg?

    =)
    te sigo!

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  2. No he estado en París, pero de leerte me dan mil de ganas ;D

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  3. ya se cual es mi proximo destino...

    tu deberias pasarte por Amsterdam


    ah,y tu lo quieres es enamorarme con esa frescura con la que escribes!

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  4. a mi también me encanta parís! estuve hace dos años apenas dos días, pero me gustó una pasada. La verdad que llevo un rato pensando con qué palabra describirlo, pero no me viene ninguna, quizás lo más próximo sea sutil. Sí, MARAVILLOSA SUTILEZA en todos los sentidos ! Por cierto, te olvidaste de poner los crepes xD
    http://www.thecherryblossomgirl.com/paris/
    es un blog de moda, pero tiene unas fotos de paris increibles... las de la torre eiffel son una pasada, incluso el invierno se ve más bonito allí !
    :)

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